El Concejo Deliberante de la ciudad de Luján se transformó nuevamente en el escenario de otro papelón. Este recinto desde el inicio de este 2018 ha demostrado que los tiempos electorales se han acelerado, y se evidencia además que la segunda mitad del año será tierra fértil para lograr consensos, algunos por convicción y otros solo por conveniencia, con tal de subsistir.

En las pocas sesiones realizadas hasta el momento la oposición ha brillado por su ausencia en más de una oportunidad, con ese argumento de la “mayoría automática” que posee el oficialismo, casi como si no estuviese dispuesta a participar del “juego” democrático de estos tiempos, sin aceptar las mayorías y las minorías dictadas por las urnas. Aunque es el mismo Concejo que a su vez mantuvo maratónicas sesiones de más de un día de duración, con marcados cruces entre el oficialista Fernando Casset (presidente del deliberativo), y la oposición que regentea el hoy concejal Miguel Prince. Exhibiéndose de este modo los liderazgos que intentan disputarse el sillón de la intendencia en el 2019.

En este contexto el pasado lunes 7 de mayo, de acuerdo al orden del día de la sesión, debía tratarse un pedido de banca abierta de los comerciantes locales referida al “tarifazo eléctrico”, además del proyecto de instalación de la Central Termoeléctrica en Luján, proyecto que el oficialismo, aún estando en minoría en noviembre del año pasado, había logrado la aprobación de su rezonificación, pero por razones que se desconocen dos semanas después se derogó. Y ahora por la falta de quórum de este lunes, no pudo tratarse nuevamente.

Pero más allá de las posturas antagónicas de la oposición, en este 2018 si se logra el quórum necesario para sesionar el oficialismo ya cuenta con las manos necesarias para poner en vigencia aquella primera ordenanza, la que habilitaba la instalación de la termoeléctrica. Una ordenanza que se basaba en el despacho de la “Comisión de Urbanismo y Planeamiento Urbano y Rural”, dictamen apoyado por las firmas, entre otros, de Leonardo Boto (por entonces concejal de Unidad Ciudadana) y Gabriel Jurina, actual edil del Frente Renovador. Pero tal como suele suceder en Luján, en pocos días todo cambia.

Boto, hoy arrepentido, peregrina por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pidiendo a diputados nacionales que intervengan en el asunto. Aunque queda sin respuestas cuando se le pregunta sobre cómo llegó al Concejo Deliberante ese primer proyecto. Y Jurina, también penitente y dolido, se mortifica. Por ello eleva el tono de sus críticas desde la banca, en una especie de actuación en defensa propia.

Esta semana en el deliberativo se dio un espectáculo dantesco, donde el oficialismo habría sido el responsable de llevar al recinto a vecinos y trabajadores de la UOCRA involucrados en la construcción de la planta. Para que reclamen por sus derechos para volver a trabajar (en la obra que hasta hoy quedó paralizada por decreto municipal, hasta tanto se resuelva la situación), sosteniendo los manifestantes consignas que tenían que ver con: “Más energía para Luján, más trabajo y menos tarifas eléctricas”.

Pero, los concejales de la oposición en su conjunto solo estuvieron dispuestos a hacer un “show mediático” en el hall del primer piso del palacio municipal, en un intento por justificar sus ausencias en el recinto, dispuestos todos ellos a seguir los pasos de Miguel Ángel Prince, quien se había ocupado de hacer convocar a los medios de comunicación, para lo que algunos definieron como “puro petardismo”.

De esta manera el oficialismo, evidentemente, le dio a la oposición una porción de su propia medicina: Ya que en la sesión en que se derogó la habilitación de la planta termoeléctrica, solo hablaron vecinos “ambientalistas” y dirigentes politizados, ocasión en la que no hubo argumentos técnicos. Y en ese entonces, el oficialismo aceptó las reglas del “juego” de la democracia.

Recuerdan los memoriosos, que en sucesivas sesiones hubo presencia de vecinos oriundos de la ciudad de Pilar (donde Araucaria está instalando otra planta), y que incluso se produjo una especie de “stand up”, protagonizado por una señora que micrófono en mano desfiló frente a las cámaras. Del mismo modo que hace unas semanas en la plaza tuvo lugar el “Eco Festival”, con artistas de otras localidades, que vinieron a pasar “un día al sol”, desconociendo el motivo subyacente, ocasión en la que supuestamente pretendieron darle visibilidad a la supuesta problemática de la termoeléctrica.

Debemos decirlo también, la ocasión incluso quiso ser aprovechada por viejos militantes de la oposición, quienes asomaron sus cabezas por encima de algunas pancartas, obviamente con alguna intención de armar un propio “juego”, tal el caso de Silvio Martini, ex presidente del Concejo; Gabriel Jurina, el arrepentido edil del Frente Renovador; y el cineasta Nicolás Capelli, integrante de Unidad Ciudadana. Pero, nuevamente tentados por los reflectores de la política vernácula una vez más decidieron seguir los pasos del curtido Prince, quien ya comenzó a probarse el traje de candidato a intendente.

Luján, va a contramano de lo que ocurrió en más de 30 ciudades en estos últimos dos años, distritos donde ya se instalaron centrales térmicas a partir de la licitación del gobierno nacional. Comunas que apostaron a la provisión de energía barata y sustentable como base de su desarrollo. Generando de este modo oportunidades para la instalación de nuevas empresas y la consecuente generación de empleos. Por ello, con irracionales comportamientos de parte de nuestros concejales, la pregunta que reflota es hacia dónde va Luján.