Residuos sólidos urbanos son arrojados de manera permanente a la vera del cerco perimetral del barrio cerrado La Martina, pero, nada se hace en contrario a esta actividad demencial por parte de irresponsables, que afectan a la salud de todos los que viven en la zona, tanto de un lado del alambrado como del otro. Siendo responsabilidad de las autoridades municipales no solo de juntar la basura sino además de multar a quienes se encuentren realizando este tipo de contaminación del medioambiente, la que afecta directamente y sobre todo a niños y ancianos.
 
Unas cuantas cámaras de seguridad, rondas frecuentes, podrían dar como resultado la detención y judicialización de quienes tiran basura y afectan al resto de los vecinos, así que es cuestión de una decisión política, de tomar cartas en el asunto, porque estas cosas no pasan por casualidad, sino que están de alguna forma relacionadas estas actividades de recolección informal de residuos y el pago por parte de alguien de este “servicio”, y quienes se encargan de cargar estas bolsas de basura en un determinado lugar se terminan descartando de su carga contra los límites del barrio cerrado.
 
Bien se puede investigar, revisando lo que traen algunas bolsas, sabiendo de cuál es su origen, ya que habitualmente se encuentran recibos de facturas a pagar o pagadas, como así también sobres de correo u otros elementos que indican quienes son los que contratan a recolectores informales ante la ausencia de recorridos frecuentes de los camiones municipales. Multando tanto a unos como a otros, a los contratantes y a los contratados, quienes terminan arrojando la basura en ese lugar, aunque no es el único mini basural a cielo abierto, ya que el negocio se repite en varias locaciones.
 
Es solo cuestión que los funcionarios se pongan a trabajar en lo que les compete, y seguramente solucionarán estos problemas entre vecinos.