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Pero, más allá de las características de nuestra ciudad y de nuestros patéticos dirigentes políticos, a las claras queda a la vista que si bien a los que buscan curarse no los atienden con la calidad de atención que merece cada ciudadano, tampoco después de muerto se les da un trato digno de un vikingo de estas tierras.

Es que hasta la morgue del Hospital de Luján tiene problemas de mantenimiento, tanto en la temperatura a la que debería mantener los cuerpos, según las fuentes consultadas, como así también por los problemas de atención administrativa del lugar, porque el encargado del lugar está de vacaciones y no se ha nombrado a un reemplazante.

Un trabajador del hospital, identificado como “Claudio Cánepa”, muy cuestionado en el ámbito de la salud por la cantidad de horas extras que tendría en su haber, está actualmente de vacaciones, por lo que el área de la morgue se quedó en soledad, sin reemplazos. Una morgue que lamentablemente por falta de mantenimiento solo puede recibir hasta a dos cuerpos, porque de las seis posiciones que existen en este refrigerador, “solo dos están aptas para meter cuerpos”. Además “chorrea líquidos en el piso, y no parece que solo sea agua”.

El detalle del caso es que, “al estar Cánepa de vacaciones, los que reciben y entregan los cuerpos de los muertos es la gente de las garitas de vigilancia,… Eso por orden de (Carlos) Gowland”, que resulta ser el director administrativo del hospital, quien fue mencionado en una escandalosa cámara oculta realizada por éste portal de noticias, cuando investigamos la irregular triangulación de la venta de medicamentos a este hospital por parte de una droguería que pertenece a socios políticos del intendente Oscar Luciani.

Recordemos que José María Pighín, protagonista de nuestra cámara oculta, en ese momento tesorero del Consejo Escolar de Luján por el oficialismo, se confesó propietario de la droguería La Trinidad, admitiendo además que el contador Ricardo Curone, actual secretario de salud de la municipalidad de Luján, y Carlos Gowland actual director administrativo del hospital son los administradores de su empresa La Trinidad, desde la que realiza venta de medicamentos e insumos descartables. Ubicándose todos ellos. Pighín, Curone y Gowland de los dos lados del mostrador. Por lo que quizás sea por estas cuestiones de tener que cumplir con muchas funciones en diferentes ámbitos que el tiempo no les alcanza para ocuparse de todo a la vez, en este caso de la morgue, en un hospital de terror.

Casi, casi, una película para el espanto.

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