Si esto ocurrió tal como se denuncia ¿lo tiraron dentro de una bolsa, como si fuera un residuo patogénico?


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Una médica que presta servicios en el hospital de Nuestra Señora de Luján: “el viernes ingresó al quirófano a una piba jovencita, para que le hagan un aborto. Pero la sacaron cagando”. Ya que el anestesista “se negó a participar de eso. Porque parece que tenía más de 21 semanas de embarazo de las que decía la doctora”.

Aparentemente habrían sido entre 24 y 25 semanas de gestación, por lo que el anestesista se enojó con la profesional y discutieron: “Le dijo ¨No me comprometas. Yo no me voy a jugar por culpa tuya”. Si bien “fue anotado como nacido vivo, a los 45 minutos el bebé murió”, pero “nadie sabe donde fue a parar el cuerpito”, aseguraron algunas de nuestras fuentes.

Hasta donde pudimos recavar datos sobre lo que se denuncia, como una irregularidad en el área de maternidad del hospital Nuestra Señora de Luján: “En esta operación de aborto no hubo intervención judicial”, dado que ante un estado de embarazo tan avanzado es justamente un Juez quien tiene que determinar qué hacer y por qué razones. Sin embargo, a la profesional que identificaremos como “la doctora G”: “metió a la piba a las apuradas en el quirófano, y quiso que se lo sacaran al chiquito. Pero el anestesista se negó” a participar de tal intervención quirúrgica.

Según nuestras fuentes, el embarazo habría estado más avanzado que lo que aseguraba “la doctora G”, por cuanto se presume que “ese chiquito tenía más de 21 semanas, pero la médica quiso achicar el margen”. Y por cuestiones internas que obviamente tienen que ver con el protocolo a seguir en estos casos, el “anestesista L” se negó a dormir a una paciente en ese estado y para tal fin.

Este doctor especialista en anestesiología, de reconocidísima trayectoria: “después fue hasta el servicio de maternidad, y en voz alta le dijo ¨no me comprometas. Yo no me voy a jugar por culpa tuya¨. Y pelearon un poco. Todo el mundo los escuchó. Pero viste como son todos ahí, se indignan por todo lo que pasa pero se callan la boca porque después los terminan persiguiendo”.

A la joven mujer que buscaba abortar a su bebé, con un avanzado estado de “embarazo de aproximadamente seis meses”, por lo que según las denuncias “la doctora G le puso Oxitoxina vía vaginal, para inducir el aborto. Y a las 20 se retiró porque terminó el turno. Pero al otro día la chica expulsó al chiquito, y la asistió la enfermera que era la única que estaba ahí. Y cuando salió el bebé la enfermera lo agarró, y llama a la doctora A, que estaba en ese turno al otro día y le ordenó que lo llevara a Neonatología. Pero se lo rechazaron porque no tenía posibilidad de vida. Así que otra vez lo llevaron a maternidad pero a otra sala, y duró vivo más o menos 45 minutos. Las enfermeras se quejaban, pero nadie hizo nada para denunciar nada. Te daba indignación, pero todas se quedaban con la boca cerrada”, según nuestras fuentes.

En el hospital de Luján hay una persona encargada de la identificación de los recién nacidos, a quien identificaron como ML, y es quien lleva el libro de los registros de todos los nacimientos, por lo que “inscribió al bebé” parido prematuramente por esa inducción provocada la medicación vaginal, ya que según los testimonios que recogimos en el hospital se encontraba aún con vida, pero aparentemente según la interpretación del personal de enfermería consultado: “lo dejaron morir porque decían de que no tenía posibilidades”. Por lo que se puede interpretar que el único objetivo era inducir un aborto, sin posibilidad de que ese bebé pueda sobrevivir y en todo caso ser entregado en adopción: “lo asesinaron, mi opinión es que lo asesinaron. Tengo ganas de llorar, y ya me la pasé llorando todo ese día…”, expresó con mucha angustia una de nuestras fuentes.

Según los testimonios, “fue un parto inducido en un rincón de la maternidad y a escondidas. Sin que ninguna médica la asistiera” a la joven ¿madre? Y “cuando fue la enfermera ya estaba el bebé había salido. Así que lo agarraron y lo llevaron a Neo pero no lo quisieron recibir, y después lo dejaron de nuevo en maternidad, hasta que falleció”.


Si bien este bebé que habría fallecido en menos de una hora, estaría anotado en el libro de identificación de recién nacidos, y según diferentes fuentes “nadie sabe qué pasó con el cuerpo del bebé”. Dado que aseguran que “Nadie sabe donde está. Así que tranquilamente pudieron tirarlo adentro de una de esas bolsas rojas”, de las tantas que hacen rebalsar hasta el tope al depósito de residuos patogénicos, ya que “desde hace meses la empresa encargada de la incineración” de los restos humanos acumulados no pasa por el lugar, dicen que “por falta de pagos de la municipalidad. Porque no mandan la plata”.

Hasta el momento autoridades del hospital se han negado a dar oficialmente algún tipo de versión, sobre los hechos denunciados por el propio personal que presta servicios en el hospital de Nuestra Señora de Luján. Y nadie puede certificar fehacientemente cuál es el paradero de ese cuerpo, el que habría tenido alrededor de 25 semanas de gestación, unos seis meses de embarazo.

Nuevamente recorrimos dependencias municipales y domicilios particulares, consultando entre los estratos intermedios de la conducción médica y administrativa del hospital de Luján, quienes rogaron que mantengamos reserva de sus identidades, y confesaron ante esos tristes acontecimientos que: “La chica que hace el libro de identificación puso que había recibido a un bebé recién nacido”. Por lo que también consultamos a trabajadores que prestan algún tipo de servicios en el hospital de Luján, no solo en el ámbito de salud, sino inclusive en mantenimiento y ambulancieros, y dicen que: “el montón de bolsas rojas y el olor es impresionante. No se aguanta, te descompone. Porque el depósito no da más. Está lleno hasta el ojete y las ratas nos ceban mate…”.


Según fuentes profesionales, un médico encargado de maternidad de apellido “Juárez también se negó a algo parecido hace un tiempo. Pero la doctora G ya había sido suspendida en algún momento por otras denuncias, creo que por intentar sustraer un bebé”, aunque estos dichos no fueron corroborados por algunos de los directores del hospital que fueron consultados en estos días.

Se desconoce si ante semejantes denuncias realizadas por personal, profesional y no profesional, desde el ámbito del Concejo Deliberante se solicitará la realización de una sesión extraordinaria, pero evidentemente estamos sumergidos en el desconcierto. Dado que los directores del hospital (son cinco) ni el intendente municipal dan explicaciones por nada, y la salud de los lujanenses está en manos de algunos personajes que tal como ya hemos informado son los mismos que encabezan empresas privadas que a su vez son proveedoras del hospital.

Indudablemente se trata de una cuestión de la que también deberían ocuparse los concejales. Sin embargo, ninguno fue a denunciar nada en la fiscalía, a pesar que cada edil está perfectamente al tanto de nuestras investigaciones y publicaciones.

¿Son nuestros representantes, no?

En definitiva, Luján tiene que sobrevivir a sus dirigentes.

Dios nos libre y nos guarde!

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